
Pidió un beso conociéndome poco,
y el resultado fue como besar la palma de la mano,
unos labios cálidos pero inmóviles,
con miedo a respirar, sin ganas de sentir.
Y es que si el me conociera,
si realmente me hubiera conocido sabría que en un beso entrego la vida,
así con un beso largo,
húmedo en donde entrego todo mi aliento y mi ser.
Un beso en donde me mezclo.
Por que es tan fácil tomarme entre sus brazos y sentir que estoy viva,
que tiemblo y se me eriza la piel.
Pero no, simplemente dijo que yo no se besar,
no pensó lo que decía, porque no me conocía.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario