jueves, mayo 31, 2012

Del intento que fue amarte

Pensarte da nostalgia, de lo que fue y no será...

Porque, hasta para amar  hay que intentarlo, y hoy se que dejar entrar el amor es recibir la vida y la muerte en un paquete.

Y es que el amor aunque dure un minuto es la mayor felicidad, solo debes saber amar, un breve instante de verdadero amor te puede alcanzar para una eternidad. En cambio el desamor te roba siempre un pedazo de ti, te quita un poco de vida, te roba las ganas de soñar y te deja el miedo a querer intentarlo otra vez.

Yo no quiero vivir con miedo, me gusta sufrir el amor y gozarlo



martes, mayo 29, 2012

Tal vez, podrías llegar con un ramo de peces en bolsitas de colores.

Salir de tu coraza y gritarme lo que sientes, porque yo se que sientes,
lo intuyo...

domingo, mayo 20, 2012


Me preocupa esta realidad, ya ni siquiera el desamor, a eso ya me acostumbre, me preocupa la situación de encontrar personas tan feas, vacías, interesadas, mentirosas, tan egoístas…

Será tan fácil llegar y tomar del otro solo lo que se quiere, así, sin más, sin dar nada a cambio…

¿Así es el mundo de verdad?

Aún así, yo te espero amor mío, con los brazos abiertos, para tratarte como a un rey, para besarte, cuidarte y amarte. Sabes, aún tengo tanta soledad para compartir…

sábado, mayo 19, 2012

Ella


Ella, ya no era tan ella.

Se levantaba, se bañaba, se vestía, siempre la misma rutina. Veía su cabello y le decía, hoy no, tu no me traiciones, compórtate normal.

Y es que probablemente su cabello era un reflejo de sus pensamientos, así encriptados, sueltos, irracionales, cabellos que van y vienen, que se encuentran, que no se asientan. Segurito están en rebeldía. Y es que no entendían como ella sabia que necesitaba amar y aún así repetía una y otra vez, ya no más…

Al terminar se veía en el espejo, pero ya no era ella.

Varias veces llegaban recuerdos a ella, y solo se repetía…, soy autosuficiente, creo en mí, yo puedo sola contra el mundo, no necesito a nadie más.

Estaba convencida de que si lo repetía varias veces, ella misma lo iba a creer.

Francisca Valenzuela - Corazón