Ámame una noche y no me mientas,
de todos modos al despertar uno de los dos ya no va a estar.
Cúbreme de mil besos, que la soledad no se apodere de mi piel.
Hazla tuya, márcala como tuya, si es necesario muérdela,
que al fin y al cabo...
Es tuya.
Mi piel, mis besos, mis miradas, mis pensamientos te pertenecen...
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